Una identidad virtual legítima que destierre al anonimato. #RETOBLOG

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Soy Silvia Barrera Ibáñez. Esa es mi identidad real, física y virtual. Pero además, en la Red he decidido utilizar el seudónimo internetpark, que refleja mi pesimista visión del Internet de las cosas; y del monstruo que hemos creado. De forma explícita, menciono y vinculo mi identidad virtual a un nick que probablemente, en poco tiempo, evolucionará y cambiará. Una pesimista visión de la realidad, quizá provocada por mi día a día, donde la gente acude en mi ayuda porque tiene problemas. Sus problemas tienen un origen común:  personas que se amparan precisamente en el anonimato de la Red para publicar contenidos nocivos y para delinquir. No concibo un futuro sin ciberdelincuencia y por lo tanto, un futuro con una identidad virtual legítima que destierre al anonimato.

Silvia-Barrera

¿Cuáles son mis motivos?

Todas las notificaciones que llegan a nuestro correo genérico oficial proceden de  ciudadanos angustiados que denuncian ser víctimas de suplantaciones de identidad, estafas, acoso, que han sufrido o sufren intrusiones en sus dispositivos electrónicos, pornografía infantil, maltrato animal, contenidos repugnantes con muertes violentas, decapitaciones, mutilaciones, discursos e imágenes con odio y discriminación y de vez en cuando, algún email preguntándome que tal me va la vida.

Por ello, no esperen que mi visión sea positiva. Es más, cada día que pasa, desconfío más de los usos y los fines de ciertas aplicaciones. Somos víctimas del móvil y las redes sociales; nuestra imagen personal, social y profesional los necesitan, somos yonquis tecnológicos. Y los anónimos lo saben. Anónimos que creen ser anónimos cuando, en realidad, no lo son. Pero eso es motivo de otro debate.

Esta vez no voy a entrar en deliberaciones técnico-jurídicas sino prácticas, muy prácticas. La teoría, es el ideal, pero la práctica, es nuestro día a día. La Jurisprudencia y los avances tecnológicos en sistemas avanzados de reconocimiento de identidad se lo dejo a otros. Sólo quisiera dejar ciertas reflexiones.

¿Por qué en el mundo virtual, al igual que en el mundo físico, no tenemos una identidad real y unívoca que nos identifique plenamente y sepamos en todo momento (deberíamos tener ese derecho), con quién estamos tratando en la Red? Saber quién nos insulta y nos veja en Twitter, quién nos acosa o quién está tratando de hacernos creer que nos ha tocado una herencia de 100.000 euros.

¿Qué significa para vosotros el mundo virtual? Libertad y anonimato. Para mí también. En la red puedo hacerme pasar por tí, que lees ahora este artículo, utilizar tu imagen personal y postear barbaridades contra la persona de Francisco Rosales, Alfredo Herranz o contra Rajoy. ¿Por qué no? ¿Quién me lo impide? Cuando hace tres años que Facebook quería terminar con el anonimato, ahora anuncia un sistema de ingreso anónimo para que el usuario pueda acceder a ciertas aplicaciones. ¿Qué está pasando?

¿Por qué, cuando entramos en un local de copas debemos mostrar un documento de identidad que acredita nuestra mayoría de edad o un sistema de pago determinado para realizar una compra con tarjeta de crédito?

¿Y por qué puedo, sin embargo, crearme un blog, un perfil en una red social o una cuenta de correo electrónico con datos falsos donde publicar consejos para suicidarse, contenidos apologéticos de la anorexia y la bulimia, imágenes repugnantes de cadáveres mutilados, explosiones o acosar a una persona pública?

 ¿ Qué sentido puede tener garantizar el anonimato en la Red?

 Tiene sentido crearse una identidad virtual real para poder realizar transacciones comerciales, bancarias, administrativas y actos/negocios jurídicos en la Red que nos identifique de forma unívoca. Sólo en esos casos, la obtención de certificados permitirá realizar gestiones de forma rápida y cómoda con los consiguientes beneficios tanto para la Administración como para el propio usuario. Hasta aquí fenomenal. Pero de momento, esta identidad online sólo puede ser usada dentro de un mismo país. Hay quien defiende la posibilidad de vincular las diversas identidades que un usuario pueda adoptar en la Red a una identidad online principal. Personalmente, ni lo veo viable ni práctico y contraviene la propia esencia de la Red.

Por otra parte, sí que veo posible la unificación de diferentes sistemas de identidad o la creación de un única identidad online multisistema para uso internacional, por ejemplo, en las comprobaciones fronterizas de identidad y solo aplicable entre países con intereses comunes. Pero es un gran reto para las diferencias jurisdiccionales de los diferentes países que sólo se conseguirá ante la percepción objetiva de una grave amenaza. Es decir, años y años de controversia y largas jornadas de discusiones.

¿Qué ocurre con otros usos de la Red? ¿Realmente creéis que una página de juego online, una red social o los servicios de alojamiento gratuito, foros y chats, están dispuestos a asumir tantas pérdidas económicas por garantizar que quien está detrás de un usuario sea realmente quien dice ser?

El 80% de los casos que se notifican a las redes sociales por usos indebidos de perfiles se tratan de suplantaciones de identidad. Personas que utilizan la imagen y los datos personales para hacerse pasar por otros a los que intenta desprestigiar, vejar o provocar algún otro tipo de perjuicio, ya sea moral o económico. De momento la suplantación de identidad online, como tal, no es delito aunque la Fiscalía General se esté planteando una reforma ante el gran aumento de este tipo de hechos. Si se tiene que sancionar como delito una conducta tan usual es que el usuario no debe estar muy concienciado con adquirir una identidad virtual univoca.

El anonimato no cubre únicamente el derecho de una persona a no identificarse sino también cuestiones como la de crear su propia identidad mediante un seudónimo, conectado o no con su identidad real y el uso de apodos que permitan a un usuario gestionar su identidad como quiera. Es el derecho de alguien a firmar como anónimo, a mantener una identidad consistente e identificable pero desvinculada de su identidad fuera de la red, el mismo derecho de Woody Allen y Pablo Neruda para que pasen a la posteridad bajo esos seudónimos.

Intereses económicos

¿Por qué cuando me registro en una página de contenido pornográfico, en un perfil social o en un web de juego nadie verifica mis datos personales reales?

 ¿Por qué existen menores de edad que pueden apostar en un casino virtual y no en uno físico? ¿Por qué cuando queremos hacer una retirada de dinero en esas misma páginas las comprobaciones de identidad se hacen tan restrictivas que rozan la absurdez? Ciertos jugadores tienen que mostrar su DNI en una webcam, su partida de nacimiento e incluso enviar un “selfie” para que la operadora de juego valore si devolver su dinero a quien lo reclama como legítimo poseedor. ¿Por qué esta misma operadora sólo me pidió un nombre y apellidos, usuario, clave, contraseña y un número de DNI que, podía ser falso, para que en 2 minutos pudiera jugar 200 euros en la ruleta?

Se podrían poner más ejemplos de aplicaciones y servicios webs, chats, foros y redes sociales donde prima un claro interés económico. En ese sentido, el anonimato siempre será una premisa que garantizará los grandes beneficios de estas empresas.

¿El anonimato es un derecho?

Debería ser un derecho fundamental en la Red. Los comentarios anónimos suelen ser aportaciones interesantes y, en ocasiones, nos permiten dar a conocer hechos desde la censura, la dictadura, el miedo, la liberación de presiones, o siendo víctimas de sucesos cuya revelación pudiera poner en peligro nuestra persona.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la identidad personal debe ser protegida y gestionada de forma razonable por los hechos que hemos comentado con anterioridad. No obstante, esta controversia es un tema bastante complejo que debe ser tratado con rigor técnico, jurídico y sobre todo práctico, sin caer en absolutismos como “debemos tener una identidad virtual de forma obligatoria” o “hay que garantizar el anonimato en la Red para defender el auténtico ser virtual”.

Mi visión del anonimato y del futuro de la identidad virtual es tan positivo como pesimista. Tal vez, en un futuro sólo podamos utilizar una dirección IP o un certificado digital para actos como el comercio electrónico, las gestiones con ciertas Administraciones públicas nacionales y para obtener un pasaporte común que por motivos de seguridad nacional, nos permita movernos por cualquier parte del mundo. Para lo demás, esperemos que así sea, debería seguir existiendo la multiplicidad de identidades no vinculadas y el anonimato.

 

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  • […] “Los otros”. ¿Cuál sería ahora el problema? El sistema de verificación de tu identidad. En un post de hace unos meses argumentaba que el concepto de identidad virtual perteneciente a un nombre y apellidos sólo tendría sentido cuando es administrada por proveedores […]

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