Conoce a @alfherranz, Abogado

@alfherranz

Necesariamente debo comenzar agradeciendo a Sara y a Marketingnize que me hayan invitado a escribir estas líneas aunque me preocupa su criterio (o falta de) por pensar que a alguien le pueda interesar mi persona. A mi madre le interesa, pero eso es distinto, e incluso ella demuestra un interés a jornada parcial.

Le expresé a Sara que esto iba a ser un experimento interesante. Me encuentro en un momento de cambios personales y profesionales. Una etapa algo convulsa con lo cual es difícil explicar quien soy y además hacerlo de una manera estructurada y comprensible. Y es que una de las frases que más he escuchado en mi vida es: “que complicado eres”. También “eres encantador”. Parecido lo de “Alfredo haz esto o haz lo otro” pero esto no viene al caso. Así que podría definirme así, como un encantador complicado. Complicado – Encantador. Esto sí que es un Yin – Yang en condiciones y no otras cosas.

Más en serio. La abogacía es una profesión a la que podemos dar nuestra impronta personal y nuestra manera de ser marca mucho la manera en que la ejercemos. Una impronta es que soy aragonés. Ser aragonés implica ser perseverante, no desanimarse y continuar adelante por muchos obstáculos que uno tenga delante. Creo que como abogado soy así, siempre saltando obstáculos teniendo claro el objetivo a conseguir y sin parar de luchar hasta el final. Y es que un zaragozano tiene marcado aquello de que “entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde”

Soy montañero. Ya no subo tantos picos como hace años, pero nunca se deja de ser montañero. La montaña es un escuela donde aprendes cosas que no aprendes en otros lugares de tu vida: solidaridad, compañerismo, esfuerzo y sobre todo te ubica. Escalas montañas que llevan millones de años ahí. Eres insignificante temporal y espacialmente. Y si un día la naturaleza muestra toda su energía y su fuerza, no eres nada ni nadie contra ella. Subir una montaña no es más que un reto que te pones y te propones conseguir al que destinas tu energía. Además de las buenas experiencias vives situaciones extremas que te enseñan lo que verdaderamente es importante en la vida y en tu vida. Como abogado es importante saber priorizar, detectar intereses, ser esforzado y no sobrevalorarte ni minusvalorar tu entorno.

Desde pequeño, muy pequeño, me recuerdo rebelde ante la injusticia. Un niño que no se podía quedar callado ni tolerar una injusticia, que salía a defender a otros cuando entendía que tenía que hacerlo. Cuando veo una situación que entiendo injusta y se me revuelven las tripas mi primer impulso es la acción, pensar qué se puede hacer. Un abogado no puede permanecer impasible ante la injusticia ni ante la lesión de derechos y libertades.

Unido a lo anterior me considero una persona comprometida en causas sociales. Creo que todo individuo tiene una responsabilidad para con los otros, para con su entorno más cercano, para con la sociedad. Que los abogados como ciudadanos tenemos una deuda con el resto de la sociedad a la cual debemos aportar nuestros conocimientos. Un abogado debe ser un buen jurista y luchar para que la sociedad se dote de las mejoras normas y denunciar las normas que generan desigualdad. Ahí estamos muchos contra las tasas judiciales, por poner un ejemplo.

Me considero empático. Soy una persona muy pendiente de la gente que está en mi entorno y en especial de la gente a la que quiero, anteponiendo prácticamente siempre sus intereses a los míos. Siempre pendiente de detectar llamadas de ayuda a las que atender. Esto no es necesariamente bueno, me lleva a momentos vitales en que el análisis te indica que es más lo que das de lo que recibes. La gente como yo no busca un equilibrio matemático, una igualdad en el dar y recibir. Pero los análisis son positivos para redefinir las personas en las que debes centrarte. Como abogados, debemos detectar las necesidades del cliente, evaluar cómo podemos ayudarle y generarle soluciones. El cliente demanda sentirse entendido y que le transmitas empatía. El abogado que yo conozco antepone en exceso la atención al cliente a su propia vida e intereses personales. También debemos estar atentos al necesario equilibrio en las contraprestaciones. Al fin y al cabo, con el cliente tenemos una relación de negocio.

Otro elemento importante es que me defino como internauta. Soy usuario de internet desde hace muchos años y me apasiona lo que encuentro en muchos otros usuarios: la voluntad de compartir, de generar espacios de pensamiento creativo, nuevamente la solidaridad, la libertad. Internet es un espacio donde se aprende y me encanta enseñar, entendido como transmitir información y conocimiento. Un abogado debe transmitir ese conocimiento, debe ser comunicador, con sus clientes, con los contrarios, con los jueces. Ese es otro de mis intereses: la comunicación. Creo en el trabajo en equipo y en los grupos. Una de las cosas que más valoran mis clientes es la dedicación que pongo en explicarles e informarles. Y uno de mis objetivos de cara al futuro es incrementar mi faceta como formador

Por último, como decía al principio, soy una persona desorientada, que durante mucho tiempo se ha sentido en un círculo del que no podía salir; pero ha recordado lo que le ha enseñado la montaña (y “El Hobbit” antes que ella): que la vida es recorrer un camino. Y después de mucho tiempo, empiezo a andar.

Si quieres conocer más Alfredo Herranz Asin pincha aquí y siguele en su blog

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